Amsterdam
Siempre que uno viaja acaba con muchas anécdotas que contar, y yo no iba a ser menos, los que me conocen se rÃen de los aviones que he perdido o de las cosas que me han pasado. Pues aquà viene mi historia (resumida) de mi viaje a Amsterdam, para visitar a Thijs y Lorena.
Para empezar mi vuelo se demoro cuatro horas para salir de Barcelona -genial. Después de ver como el resto del pasaje rellenaba hojas de reclamación, como el que rellena una vale para un sorteo, me fui a dar una vuelta por el aeropuerto a mirar tiendas. En mi momento de shopping me hice con una fabulosa revista de viajes, un paquete de chiles - siempre vienen bien para arreglar un helicóptero o tapar una fuga en una cañeria- y con el vale de comida que nos dio vueling me compre un ‘fabuloso’ bocata de aeropuerto y una caña desbravada. Mmmm aún se me hace la boa agua.
Después de esto ya me incorpore con un grupo de pasajeros de mi mismo vuelo que llevaban una borrachera considerable debido a la espera, también se añadieron un grupo de unos 12 señoritos sevillanos auténticos. Poco después - se trata de una licencia poética- nos estaban llamando por megafonÃa.
Una vez dentro del avión ya me despedà de mis nuevos amigos, porque al facturar de los primeros me dieron un asiento en las primeras filas, asà que aproveche para intentar dormir un poco.
Cuando el avión ya nos dejo en tierra descubrà el poco movimiento que tiene un aeropuerto a las 2 de la mañana, a todo esto aproveche el momento para llamar a Thijs y Lorena que pacientemente estaban esperando mi llamada para ir a recogerme en Central Station, ellos me indicaron que lo sencillo seria coger el tren para llegar hasta alli, asà que mientras esperaba que mi mochila apareciera por la cinta dedique 15 minutos a sacar el billete de tren y originar una larga cola para la comprar el ticket, ya que era la única maquina que habÃa en todo el baggage hall.
Ya con el billete en mi mano y mi mochila en la otra salà flechado a buscar el tren del aeropuerto, cosa que no costo, ya que esta todo maravillosamente indicado… ahà estaba yo, bajando las escaleras que daban al anden cuando, zaaas, allà no habÃa ni dios!! En ninguno de los numerosos andenes habÃa nadie a quien preguntar. Mientras intentaba descifrar lo que parecÃa ser el horario de trenes y destinos vi al fondo del anden lo que parecÃa ser una persona igual de perdida que yo. Resulto ser otro pasajero de mi vuelo, asà que después de romper el hielo y evaluar las posibles explicaciones de porque una estación de tren tenia tan poco movimiento decidimos coger un taxi a medias ya que los dos nos dirigÃamos a Central Station.
Al llegar en taxi a la estación descubrimos que el taxista nos habÃa dejado a tomar por culo de la entrada central, donde ambos habÃamos quedado con nuestros respectivos amigos. Manda huevos que después de pagar entre dos 40€ por un viaje en taxi nos toque aún dar la vuelta a la estación. En fin, eso nos pasa por guiris. Cuando por fin me encontré con mis anfitriones pude disfrutar de esa cálida bienvenida holandesa. :) Y mientras les explicaba la odisea del vuelo y el viaje en taxi aproveche para enseñar el ticket de tren que habÃa comprado y no habÃa usado. Lo mas divertido del asunto fue que no habÃa comprado ningún billete, sino que habÃa emitido un recibo donde ponÃa en holandés que no habÃa pagado, menos mal que no llegue a usarlo!
Al dÃa siguiente todo fue a mejor, me llevaron a desayunar fuera, para probar un desayuno a la holandesa con pasteles y cosas de esas que no recuerdo los nombres, además también disfrute de las vistas y juro que me hubiese llevado algo de esa cafeterÃa! Luego marchamos al mercado y probé el delicioso arenque crudo - de esto tenemos vÃdeo-. Y si mal no recuerdo luego ya volvimos para casa para hacer tiempo antes de la noche. Partidita a cartas, unos petillas y mucho cachondeo.
Por la noche aprovechamos para ver el Barrio Rojo, cenar en un Thai de puta madre, para en el Coffee Shop y destino a la fiesta de cumpleaños de Lucia, una compañera de trabajo de Lorena. Al salir nos engancho la lluvia y al rato Lorena se dio cuenta de que habÃa olvidado el bolso en la fiesta, asà que tuvimos que volver. Pero Lorena habÃa sido previsora y como sabÃa que se iba a dejar el bolso, se dejo la puerta de abajo y la del piso abiertas para poder volver, fantástico!
El domingo… mmmm que paso el domingo? Pues que no salimos de casa nada más que para comprar un par de cosas y poco más, asà que nos quedamos en casa jugando a cartas y viendo como soplaba el viento y como granizaba. A todo esto Thijs estaba con los sÃntomas del costipado y recibimos la visita de sus padres, muy simpáticos por cierto.
A la mañana siguiente me desperté viendo nevar por la ventana, cuando Lorena marchaba a trabajar, asà que tenia lo que me quedaba de dÃa por delante para hacer algo más en Holanda. Deje a Thijs en casa después de hacerle compañÃa un rato y realizar algún trabajo de manualidades. Después siguiendo las instrucciones de Thijs me dirigà a la oficina de correos, y luego a realizar unas compras para mis padres. Que el dÃa antes habÃa sido el cumpleaños de mi papi.
Ya me quedaba menos tiempo en la ciudad y Lorena se presto a acompañarme a la estación de buses y echarme un cable cargando una de las mochilas. Nada mas llegar apareció mi bus, asà que me despedà de Lorena y puse rumbo a Central Station. A mi llegada note que me faltaba una de las mochilas, con un poco de suerte aún seguirÃa en la espalda de mi amiga. Por lo menos no la habÃa olvidado en ningún otro lugar.
Después de comprar el billete y localizar el anden pude ver como se cerraba la puerta de mi tren delante de mi cara, porque habÃa perdido unos valiosos segundos preguntando a una persona en el anden. Mi nuevo amigo me dijo que en un rato pasarÃa otro destino al aeropuerto, mientras esperamos él me ofreció de su ración de patatas fritas con mahonesa amablemente y con esto surgió una amistad que duro hasta que llegue a la estación del aeropuerto.
Cuando estaba facturando tuve un dejavú, de nuevo me informaban las azafatas que mi vuelo iba con retraso de tres horas. En fin, me toco esperar otro poco más en un aeropuerto, asà que decidà hacer turismo por Schiphol al igual que hice en El Prat.
En fin que llegue a casa a las mil, pero no lo cambio por nada.
PD. Siento la ausencia de fotos, pero la cámara estaba en la mochila que me deje en Amsterdam, asà que tardare unos dÃas imagino en colgarlas. :P